Aaaaaaaaaaah qué calor haceeeeeeee... llevamos sudando desde que nos bajamos del coche ayer por la tarde noche. Muchísima humedad y ahora mismo (medio día) más de 30 graditos al sol.... puf. Ayer para poder dormir algo tuvimos que abrir la puerta de la "mansión" para que corriera el aire y dejar sólo la mosquitera. Algo falló, porque el machote del grupo tiene la mano como una pelota de una picadura de algún bichejo (hay documento gráfico).
A ver, dónde nos habíamos quedado... creo que la última vez que os escribimos estábamos en Zermatt, en ese camping a nuestra medida. Pues bien, al día siguiente dejamos el camping pronto por la mañana (después de pasar un frío curioso por la noche incluso con los sacos momia de invierno, cosas de dormir a 1500 metros), y cogimos el tren que nos llevaba a Zermatt, el pueblo sin coches. Muy bonito, la verdad, muchas casas de madera, muchas flores, muchos japoneses... lo típico. En las tiendas tienen un dependiente japonés, no decimos más. Las vistas al Matterhorn (el Cervino, el del Toblerone, vamos), impresionantes, la verdad es que impresiona ver que estás en tu pueblito (en este caso, a 1700 metros) y tienes al ladito un chisme de más de 4000.
Aunque había mucha oferta de teleféricos y trenes cremallera, como ya habíamos cogido muchos en los últimos días, decidimos pasar y seguir camino hacia Lugano. Teníamos dudas, porque como todo, tienen mucha prensa, pero la agenda manda... Así que allá pusimos al TomTom, pasando por el paso de San Gottardo, hacia Lugano. Por el camino, sin tenerlo previsto, nos encontramos con una sorpresa: en un pueblecito que se llama Belvedere, donde Cristo dio las tres voces (de verdad, porque hay eco!), había un glaciar ahí, al ladito! Por 7 francos por barba nos dieron paso y estuvimos a los pies del glaciar, nos subimos encima, y estuvimos caminando sobre él, a 2500 metros!!!! Y luego, en una cueva dentro del mismísimo glaciar!!! Una pasada. Por si alguien lo quiere mirar, el Rhonegletscher. Bastante impresionante, no tan grande como el Aletsch (el del otro día), pero éste por lo menos lo hemos pisado, hemos paseado sobre él... Chirla y Gamba han hecho unas panorámicas estupendas.
Así que seguimos, pasamos por el Furkapass (peazo puerto, más de 2500 metros de altitud, unas curvitas -paellas- majas), y bajamos ya hacia Lugano, pasando antes por el Paso de San Gottardo, el puerto que da acceso a los Alpes desde Italia. Preciosa ver la calzada antigua (nos salimos y fuimos por el trazado antiguo, de pavés, precioso).
Así que nada, llegamos a las 8 a Lugano, y hete aquí que decidimos elegir, para variar, el camping más emocionante de todos: uno con el aeropuerto a unos 100 metros, con suerte. Claro que no lo sabíamos. Cuando estábamos eligiendo bajo qué sombra colocar la tienda para poder dormir plácidamente por la mañana, algo que sonaba como un 747 se acercaba y no sabíamos por donde venía. Mirábamos a un lado, a otro, nos mirábamos, cara de incredulidad... y de repente, una sombra la hostia de grande que viene para aquí, miramos para arriba, y casi nos agachamos pensando que se nos caía encima. Nos peinó, oiga. A los tres segundos de pasar por encima nuestro, tomaba tierra. Estamos en la prolongación de la pista del aeropuerto. Mecagüentodo!!! En la guía Routard ponía que era "un poco ruidoso", serán cabrones... no explicaban nada del aeropuerto!!! Así hasta 5 aviones o así hasta que nos fuimos a sobar.
Y claro, esta mañana, la sombra era cojonuda, pero el bote que ha pegado la fémina (el machote no, porque ya estaba despierto, que si no,.,) con el primer aterrizaje (o despegue, da igual), es histórico. Se ha dado de morros con el candil y la mosquitera, no digo más. En fin, muy emocionante todo. Tiene algo bueno: hay que intentar sacar a Chirla y Gamba esta noche a ver si pillamos algún avión en marcha.
Así que nada, hoy nos hemos ido con la fresca (y tanto, las duchas de agua caliente son de pago, grpmmdfg·$%&""·$$) a ver un pueblecito precioso, que se llama Morcone, a las orillas de lago de Lugano (de lago en lago y tiramos porque nos toca). La sudada era pa verla. Al macho le caían gotas de sudor por la nariz que parecía la fontana de Trevi, y a la fémina le sudaba el bigotillo que parecía una portuguesa sin depilar. Es que la iglesia de Santa María del Sasso estaba encaramada en un alto...
Y nada, hemos bajado a Lugano city, nos hemos pegado un baño en una playita a orillas del lago para refrescarnos un poco (Lido, lo llaman), y aquí estamos, en un McDonalds con wifi para contar nuestras aventuras. La fémina se ha pasado todo el día cantándole al macho el Feliz Cumpleaños como si de un ritual de acercamiento se tratase.
Pues nada, seguiremos contándoles nuestras aventuras, aún a riesgo de poner nuestra salud en entredicho en restaurantes como el de hoy (la información manda). Mañana salimos de Lugano en dirección Niza, donde llegaremos a la hora de comer, presumiblemente, y donde está programado cenar unos moules -mejillones- (porque nosotros lo valemos). Haremos noche allí, para al día siguiente ver Mónaco, y salir a dormir en Beziers, casi en Perpignan, ya en el camino de vuelta.
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