miércoles, 2 de diciembre de 2009

La batalla de Nueva Zelanda, Día 19: El perfume

Después de muchos días chupando coche a saco, hoy por fin tocaba hacer bastantes cosillas, y más aún mañana. Pero, ¿dónde nos habíamos quedado ayer?

Ah, sí, en las pelis, pizzas y demás. Las pizzas estupendas, pero la peli nos duró menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Según pasó el león de la Metro, y el logo de la Paramount Ana ya empezó a "respirar fuerte", para después de los primeros dos diálogos ya roncar sin miramiento ninguno. Tanto, que Dani no podía ni entender bien la peli, así que empezó a hacer el típico sonidito ese de "chk, chk, chk" a ver si la cosa remitía. Ana se despertó, y al oír el sonido se dió cuenta de que estaba roncando como un camionero y se empezó a escojonar, así que fiesta y jolgorio padre, "es que es la postura, es la almohada...", lo típico, pero de la peli no nos estábamos enterando de nada. Como quiera que Dani también empezaba a flaquear, decidimos olvidarnos de la peli y sobar. Así que "El curioso caso de Benjamin Button" seguirá siendo curioso y misterioso para nosotros.

Por cierto, antes de ver la peli llamamos a España a la agencia de viajes para comentar el tema del cambio del pasaporte y nos han dicho que no afecta en nada a la reserva, porque ellos no dan el número de pasaporte en la reserva. Un problema menos, pues.

Esta mañana nos costó un triunfo levantarnos, cada vez nos cuesta más. Se supone que ya tenemos que tener el tema del jet-lag superado, así que ya no sabemos si es cosa de estar boca abajo, o qué... la verdad es que también uno acumula cansancio de tanto desplazamiento y demás. En cuanto conseguimos ponernos en marcha, nos fuimos hacia las Huka Falls, en el mismo Taupo. Son unas cascadas bastante chulas, más que nada por el color del agua (completamente trasparente, es bastante alucinante, que cuando cae en la cascada se convierte en un azul precioso), porque la caída en sí no es gran cosa. Íbamos pensando que íbamos a ver una cascada tipo anuncio de Fa y al final la cosa se parecía más a cuando tiras de la cadena del váter pero en grande. 

El camino hasta llegar a ellas fueron 2 horas ida y vuelta que nos daba unas vistas muy chulas del rio Waikato, y que además nos ayudó a estirar las piernas, que estaban un poco agarrotadas del día anterior. Por cierto, en medio de la caminata hay un punto que llaman el Hot Water Stream (corriente de agua caliente), que es un riachuelo que baja con una temperatura del agua tremenda, y que es un afluente del Waikato. La gente llega allí, se despelota (pero se queda en bañador, guarretes), y se baña allí mismo. Nosotros hubiéramos hecho lo propio si no fuera porque el día no estaba muy soleado y nos daba pereza, pero Ana metió los pies a ver qué se sentía. Pues calorcillo, como era previsible. Es muy chocante que el agua esté tan caliente (unos 40ºC), y además el vapor que se forma alrededor es de lo más curioso.

Una vez de vuelta a la caravana, pasamos olímpicamente de llamar para el Tongariro (hemos decidido que perdió su oportunidad ayer, ahora ya no le vamos a esperar más, aunque acabamos de mirar la previsión y es mala para mañana también, así que acierto total), y vamos a Orakei Korako, una zona geotermal 25 kms al norte de Taupo. Así ya íbamos a enfilar hacia Rotorua.

Para llegar a la zona te llevan en un barquito para cruzar un tramo de lago de 100 metros, y empiezas a caminar por alrededor de una lengua de sílice, que comienza en lo alto de la montaña y termina 25 metros bajo las aguas del lago. Es una auténtica pasada, te das cuenta de que en realidad estás encima de una zona volcánica bestial, prácticamente toda la isla norte. En la propia lengua y alrededores está lleno de pequeños laguitos de agua con colores muy curiosos, géiseres pequeños, y en la zona más alta, unas burbujas de barro de lo más curioso. Todo esto, dentro de un humo que sale de la diferencia de temperatura con el exterior, y de los gases de azufre. Lo de los gases de azufre es una historia aparte, y de ahí el título de la crónica del día, porque aquí fue donde empezamos a percibir el "perfume" del H2S, el gas de los huevos podridos, que es auténticamente vomitivo.

Tambien tiene una cueva donde se aloja un laguito de color verde esmeralda muy bonito. La leyenda dice que si tocas el agua con la mano izquierda y pides un deseo, se te cumple (es un lugar sagrado para los maoríes). Pues allí que iba Ana en primer lugar con su deseo pensadito a probar suerte. Luego Dani (que seguramente habrá pedido que el Sporting gane la liga o al menos clasifique para Champions), y luego Ana como que se quedó con la duda, 

.- Ays, tenía que haber pedido otra cosa, ¿qué hago, pido otro?
.- Haz lo que quieras, mira a ver que la avaricia rompe el saco.
.- ¿Pasará algo si pido otro?
.- Venga va, pesssssaaaá pide otro, que si no, no me vas a dejar de dar la murga.
.- Bah, venga, lo pido. Ay qué nervios.

Allá que fue con su segundo deseo y cuando acabó el ritual, el perráncano de Dani le dice, "Ya verás, seguro que por abusona ahora no te conceden uno". Menuda cosa le dijo!!!. Al final Dani convenció a Ana, que no se preocupara y que seguro le iban a conceder los dos, porque si no, alguien no duerme hoy. Por cierto, al parecer este agua también tiene propiedades "lavativas", cosas de todas las guarradas que tiene disueltas. Dicen que si uno pone las jojoyas durante 5 minutos dentro, y con sólo frotar un poquito con los dedos, salen relucientes. Dado que nosotros no tenemos joyas no pudimos probarlo, y casi mejor no meter nuestros anillos de plata egipcia, no vaya a ser que se disolvieran enteros en vez de salir limpios.

Seguimos camino y vemos el famoso helecho gigante "Ponga", cuya hoja es símbolo de Nueva Zelanda, una hoja, que al parecer se pone de color plateado por el revés, dando el color al susodicho símbolo que se ve por todas partes. Estuvimos observando y donde Ana lo veía claramente Dani no veía absolutamente nada. Hombres, que no saben qué es el blanco roto o el rosa palo. Al final parece que logró percibirlo. Después de 1 hora de caminata por la zona, nos vuelven a recoger en el barquito y ponemos rumbo a Rotorua.

Por el camino, nos encontramos con Wai-O-Tapu, que queríamos visitarlo pero en realidad no sabíamos que nos lo fuéramos a encontrar, así que en plancha, que así mañana no tenemos que volver sobre nuestros pasos. Es más o menos la misma idea que Orakei Korako, sólo que más grande y también con algún otro tipo de cosas que no habíamos visto en otro lado, y en cambio en éste no había géiseres, salvo uno, el Lady Knox, que sólo emerge a las 10:15 AM, así que no lo vimos. Pero desde luego que era espectacular. El sitio, y el olor. Dios qué olor. Lo del sitio anterior era una delicatessen comparado con éste. Dani tenía una cara de asco durante todo el rato que no cuadraba para nada con los "qué pasada" y "cómo mola", pero es que los aromas eran mareantes. A Ana le sirvieron sus años de laboratorio entre gases inmundos y se encontraba en su salsa. Las risas que se pudo pasar Ana con Dani cada vez que le miraba la cara eran pa verlas. Dani pasó por varias fases, primero se ponía la mano en la cara a modo de máscara, pero claro, así no podía hacer fotos. Así que pasó al método "voy a respirar por la boca", pero claro, pasábamos por bosquecillos donde había mosquitos, así que en una última y desesperada mejora de la técnica, pasó a la cara que Isabel Pantoja y Julián Muñoz dieron a conocer con la famosa frase "dienteh, dienteh, que eh lo que le jode", es decir, sonrisa permanente apretando los dientes, para filtrar a los jodíos insectos. De foto. Todo esto acompañado por eructos constantes, ocasionados por la revoltura de estómago que llevaba el chico, como un cráter más de los que había alrededor.

Decir que el parque en sí es aún más impresionante que el anterior, por la cantidad de colores que tienen las erupciones, extensiones bestiales, lagos... lo más llamativo sea probablemente la "Champagne Pool", que es una especie de lago humeante de color naranja-dorado, y cuya superficie hierve en pequeñas burbujitas, dando un sonido como el del champán. También nos impresionó mucho la "Frying Pan" (sartén), un lago amarillento y verde con zonas donde se veía el agua hervir, y otro llamado "La Piscina del Diablo", un cráter lleno de agua completamente verde chillón del arsénico que contenía. Vamos, como para pegarse un chapuzón.

Después de una hora y media de caminata, y con mareos de Dani de la peste que hacía, salimos de allí ya dirección Rotorúa, donde nos recibió otra vez ese encantador aroma. No entendemos cómo pueden vivir con esta peste, es como ponerte la casa al lado de la Ensidesa en Avilés o de la Solvay en Torrelavega. De hecho estamos bastante obsesionados y no sabemos si tenemos el olor metido en la nariz o realmente despedimos olor a huevo podrido, parecemos perros olisqueándolo todo y diciendo "pues hueles un poco".

Cuando hemos llegado a Rotorua hemos ido directamente al i-Site, a organizar el día de mañana. Estaremos aquí dos noches, esperemos que nuestro olfato se adapte al medio, es una cuestión de supervivencia, seguro que los de aquí no lo huelen ya. Primero nos atendió la típica rubia gordita que sólo le faltaba ponerse a limarse las uñas mientras masca chicle y ni te mira a la cara, de los pocos neozelandeses que no nos han atendido bien, porque son todos de un encantador que hasta resulta sospechoso viniendo de España. Tanto buenrollismo es inquietante. Bueno, el caso es que no nos resolvió nada, pero nos dió un montón de folletos, que nos fuimos a estudiar con calma a unos sofás, y luego tomada la decisión después de un inquietante debate volvimos al mostrador y nos atendió una colega de la anterior, de rasgos maoríes, y tan maja que casi nos la llevamos pa casa. Nos lo resolvió todo, hizo un par de llamadas pa consultar... un encanto. 

El caso es que lo que haremos (probablemente) mañana es:

.- Visitar el poblado de Whakarewarewa
.- Visitar una especie de zoo extraño en Rotorua (esto nos lo han regalado, y como buenos españoles, aunque no nos apetece demasiado, siendo gratis, igual vamos aunque acabemos con la lengua fuera de tanta actividad)
.- Pegarnos unos baños en el Polynesian Spa
.- Pasar la tarde en el poblado maorí de Tamaki, con una hangi (cena maorí típica), haka (danza guerrera) y mil historias más.

Lo que no tenemos ni idea es cómo lo vamos a cuadrar. Lo único que está reservado con hora fija (a partir de las 5 de la tarde hasta las 9 o así) es la tarde en Tamaki, así que el resto lo organizaremos como buenamente podamos, alguna cosa igual hasta se cae de la lista. Nos dolería en el corazón (es gratis!), pero el zoo ese raruno es el primer candidato.

Ahora mismo acabamos de llegar de cenar, hoy para variar un poco hemos ido a un tailandés. En NZ la comunidad asiática es potente, de hecho la segunda nacionalidad más presente después de los neozelandeses es la koreana, antes que la australiana, por ejemplo. Así que un poco de comida asiática también puede formar parte de nuestra ruta gastronómica por el país, y tampoco viene mal. De entrantes nos hemos tomado los clásicos rollitos de primavera, a ver si sabían distintos, pero no, son iguales que en todos sitios, y un pollo satay, que son unas brochetas con salsa ligeramente picante de cacahuete, muy ricos. 

Luego, de segundo Ana se ha pedido un pato asado con verduras, y Dani un pollo con cebolla, patata y almendras, y una salsa de curry y coco. Macanudo todo. Hemos procurado tener cuidado con el picante, ya avisaban de que había que tener precaución. Para hacerse una idea, el pollo con curry de Dani estaba clasificado como 2/6 en la escala de picante, decían que era "Mild" (flojo), y todavía le dura un suave frescor en la boca. Un indio (de la India) que teníamos delante se ha crecido y ha pedido una sopa que debía de ser 5/6 o 6/6, y ha habido un momento que le hemos visto de color rojizo (y eso que son medio negros y se les nota menos) y bebiéndose hasta el agua de los floreros, y ha llamado a la camarera para decir que estaba demasiao pa su body. Y eso que era indio!

Pues nada, a la cama vamos. Aquí anochece antes (estamos unos 1000 kms o más al norte en línea recta que cuando estábamos en los Catlins, y se nota, tenemos una hora menos de luz por la tarde, y creemos que amanece antes), así que ya apetece. Besines a todos, os seguimos contando.

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