Que íbamos a ver playas, sí, sí...
Durante la noche llovió a mares. Pero A MARES. Como si no fuera a llover nunca más. Llegamos a pensar que andaba Noé por allí dando martillazos... De hecho, dormimos a ratines, porque con el ruido de lo que caía nos despertamos varias veces.
Pero bueno, amanecimos y no estaba ni tan mal. Bueno, nos fuimos a duchar con chubasquero, pero no era lo de por la noche. La gente comentaba que había llovido mucho, pero vamos, que la tierra drenó bien y el camping estaba estupendamente. Salimos de allí y nos asomamos a Waihi Beach, pero con el temporal que había habido, y que estaba la marea alta, pues no estaba muy guapa que digamos, el agua muy revuelta, un par de surferos y ya. Así que tiramos hacia Whitianga, con alguna parada intermedia programada. Al parar a echar gasoil lo mismo, "¿cómo ha llovido esta noche, eh?". Y nosotros comentando lo de que no habíamos pegao ojo, y tal. Todo muy normal.
Total que allá que vamos, y cuando llevamos una hora de camino, hablando de la mar y de los peces, y de repente frenazo: el cartelito estaba claro, CARRERETERA CORTADA POR INUNDACIÓN. Bien, bien. La policía allí dando el alto y tal pascual. Parece ser que se ha desbordado un río unos kilómetros adelante, y en otros sitios se han caído árboles y la leche. Bajamos, indagamos, nos hicimos coleguillas de un paisanete majo, y la cosa no tiene buena pinta. Cuando ya estamos decididos a marcharnos de vuelta por donde habíamos venido, la policía se va, y en esto que reciben todos un chivatazo o algo, el caso es que cuando pierden de vista al poli, se saltan todos el cartel de carretera cortada y salen disparaos. La cara de Ana y Dani era un poema. ¿Qué hacemos?
Pues nada, en un arranque de legalidad dimos la vuelta, pero dos kilómetros más abajo nos damos cuenta de que el rodeo nos supone como tres horas (no van my sobraos de carreteras por aquí), mientras que si pudiéramos seguir adelante donde nos cortaron solo 10 kilometros mas, casi no damos rodeo. Le echamos un par de bemoles y volvemos a la barrera, pensando que siempre habrá tiempo para dar la vuelta si lo vemos muy mal. Cuando llegamos a la barrera, ni un alma parada, todo el mundo se está saltando la barrera a la torera. Esperamos a que venga un coche en sentido contrario y le preguntamos, nos dice que hay agua pero que se pasa bien, y nos lo dice con un BMW a tope de maletas que casi iba rozando el escape por el suelo. Si él ha pasado, nosotros, que tenemos una furgoneta un pelin sobreelevada, sobraos.
Allá que vamos, y unos kilómetros más adelante nos encontramos el panorama. Por encima de la carretera pasa un río desbordado con el agua de color marrón. El agua no pasa con mucha fuerza, pero hay mucha, a la furgoneta le llegará fácilmente por la panza. Hay unos operarios. Nos dicen que en primera y arrimados a una línea de conos (sujetos no se sabe cómo) que habían puesto, que pasemos. Y bien, pasamos correctamente (la experiencia de los vadeos es un grado) no sin cierto acongoje. Llegamos a nuestro anhelado desvío, y otra vez cortado, pero no en el sentido que queremos coger nosotros, sino otro. El problema es que en ese corte sí que hay Policía que no deja pasar de ningún modo, y la cola es kilométrica, y la gente se ha puesto nerviosa y ha empezado a invadir el carril contrario, con lo que varias veces tenemos que irnos al arcén (con mucha caída y de barro) para esquivar un camión, un remolque con un barco y cosas así que estaban invadiendo nuestro carril. Porque no eran simples coches, no, eran los vehículos más grandes que había en la cola, hay que joderse. Sudamos tinta china.
Después de muchos avatares, en lugar de un Waihi Beach – Whitianga, que era la idea, haremos un Waihi Beach – Thames – Coromandel – Whitianga, tócate los pies. Al llegar a Thames preguntamos en el i-Site y la cosa sigue igual, y además de Whitianga no se puede casi bajar, hay más carreteras cortadas y las playas de Cathedral Cove y Hot Water Beach, que queríamos ver, no están accesibles. Ahogamos nuestras penas en unos míseros sandwiches y seguimos camino hacia Coromandel.
La cosa a partir de ahí empezó a mejorar, porque la carretera era muy chula y dejó de llover. Bordea todo el rato la península, y entre los pueblitos que pasas, unos árboles de flores rojas preciosos que florecen en Diciembre (típicos de esta zona) y que el día abría, hasta nos cambió el ánimo. Al llegar a Coromandel volvimos a preguntar en el i-Site, y nos encontramos a la tercera rubia limándose las uñas y mascando chicle (esto no pasaba en la Isla Sur), que no nos ayuda nada, pero sí que nos dice que la situación es la que sabíamos.
Pues nada, seguimos hacia Whitianga, pero esta vez programamos un par de paradas en tres playas que nos habían recomendado y que vienen en la biblia. A estas alturas ya hacía hasta un solete bastante majo, hay que ver cómo cambia el tiempo por estos lares. La primera playa que visitamos fue la New Chum's Beach, cuyo acceso estaba perfectamente. Parece mentira que estuvieran cortando carreteras por otros lados. La playa es preciosa, con un islote enfrente y arena blanca fina muy tropical. Lo malo es que también tenía el agua muy revuelta.
Después de merendar, nos vamos a las otras dos, Otama Beach y Opito Bay, a las que llegamos a través de uno de nuestros famosos caminos de tierra (15 kilómetros en este caso). Aquí sí que había derrumbes de los lados de la carretera, y en algunos casos el paso era bastante estrecho. La primera playa, Otama, era perfecta, arena blanca limpia, agua transparente... una pena que ya era un poco tarde y no había una temperatura como para bañarse. Opito Bay, que según la biblia era más chula, o no la vimos bien o no nos gustó tanto. De todas formas, acostumbrados a nuestras playas, que no son demasiado grandes y suelen tener bastante gente, se hace raro llegar a estas playas que tienen arenales de kilómetros (Waihi eran 5 kilómetros, New Chum's eran 2 kilometros, Otama eran 3 kilometros...), y están completamente vacías. En alguna grabamos un vídeo haciendo el memo (Ana, claro), porque es hasta gracioso verte tú completamente solo en algo tan inmenso. Ni turistas ni nada.
Nos damos por contentos por hoy, y ponemos rumbo a Whitianga (al que se suponía que íbamos a llegar muchas horas antes). Llegamos, localizamos un camping donde conectarnos (esta vez no es un Top10, pero está estupendo), y nos vamos a destensarnos al The Lost Springs, un spa en medio de una especie de selva, al aire libre... un lujillo asiático. Queríamos habernos hecho unos masajillos, pero ya no había sitio, se ve que no somos los únicos que nos queríamos destensar. De todas formas el spa nos ha sentado de miedo. Y luego una cenita en un italiano por su sitio (menú: lasagna para dos), el Dino's, que ni aparece en la biblia ni nada, pero olía bien, y acertamos. Eso es instinto.
A estas horas, ya nos caemos de sueño. Ha sido un día muy largo, mucho coche y muchos rompederos de cabeza. De hecho Ana está con unos palillos en los párpados y con un collarín para mantenerse despierta, porque pega unas cabezadas...
Dicen que mañana hará bueno, pero ya no nos creemos nada. Al próximo que se queje con las predicciones de Montesdeoca le cantamos las cuarenta, don Paco es un máquina al lado de los servicios meteorológicos neozelandeses. Si se pudiera, querríamos ver Cathedral Cove y Hot Water Beach, y pasar el día bañándonos en la playa de Hahei, porque será nuestro último día turístico en NZ. Al día siguiente ya tenemos que ir a Auckland, limpiar la caravana, hacer las maletas y devolverla, porque ponemos rumbo a España el día 7 a nuestras 23h (vuestras 11 de la mañana).
Mañana os contamos qué ha sido de nuestras incursiones playeras, tiempo mediante. Besos y abrazos!
Acabo de descubrir vuestro blog, y me ha encantado la descripción del viaje.
ResponderEliminarEn febrero volamos a Nueva Zelanda y estoy apuntando un montón de ideas.
¡Buen viaje!
Cualquier duda que tengas coméntanoslas, por si te podemos ayudar. Es un viaje que merece la pena, lo vais a disfrutar mucho-mucho.
ResponderEliminar