martes, 26 de julio de 2011

Viaje Costa Oeste EEUU: 24 de Julio: Telmo y Luisa en... Volando voy, volando vengo

Pues aquí estamos con un nuevo capítulo de nuestra aventuras por los mundos del señor, esta vez en EEUU. La idea, una señora vuelta por Los Angeles, San Francisco, Las Vegas, y muchos otros sitios por el camino.


El viaje ha empezado bien, sin incidencias. El miedo que le hemos cogido al tema pasaporte (recordemos el escabroso episodio del pasaporte roto en Nueva Zelanda, y el pasaporte olvidado en Edimburgo) ayuda a que todo esté más controlado, lo miramos todo unas cuarenta veces.


Después de un madrugón considerable, llegamos a Barajas a las 7 de la mañana. Hemos ido con tiempo porque nos queríamos curar en salud con el tema de facturar con escalas, y no ha ido mal, porque justo después de llegar nosotros al aeropuerto ha empezado a llegar una marea de gente impresionante. Una vez pasado sin problemas el trámite, un desayunito entre pecho y espalda, y en 2 horas y media hemos llegado sin mayor problema a Heathrow.


La escala era larga (5 horas), así que nos ha dado tiempo a comer y demás. Tuvimos que volver al fatídico mostrador de transfer de Air New Zealand donde nos rompieron el pasaporte la última vez, qué mal rollo. Bueno, y hasta vimos el final de la F-1, nos miraban un poco raro, ellos todos tensos con que gana Hamilton, y nosotros ahí coreando "Alonso, Alonso!".


Y por fin, a eso de las 16:15 salimos rumbo a Los Angeles. Por delante, 11 horas de vuelo, que con el master de NZ no nos asustaban demasiado. Decidimos además repetir con Air NZ porque el avión la otra vez fue fantástico, y esta vez no ha sido menos, un Boeing 777-300ER (para los aerotrastornados) nuevecito de trinca con mucho sitio para las piernas incluso en clase "chusma" y con un sistema de entretenimiento espectacular, chorrocientas películas, series, juegos, pantalla de 7 pulgadas por cada asiento... otra cosa que está muy bien de Air NZ es la comida, rica y abundante (y con cierto amor al curry, cosa que no nos disgusta precisamente, jejeje).


Así las cosas, hemos llegado a Los Angeles a las 7 de la tarde hora de aquí (cosas del cambio horario), y luego ha empezado el calvario de los controles. Hemos tardado 1 hora y media en pasar los controles, horroroso, no porque hayan sido especialmente minuciosos (lo mismo que siempre, ya nos empezamos a saber hasta las preguntas), sino porque había muy poco personal y se ha hecho un poco eterno. Nos ha tocado de guardia de inmigración un tal Andrade que hablaba perfecto castellano y con unos brazos como una pierna de Dani, más o menos (y con tatuaje multicolor).


Admitidos pues en este país (demos gracias al señor), ya en un momento nos hemos plantado en el hotel (Radisson LAX, para más señas), desde el que tenemos vista directa de las pistas de aterrizaje, aunque no se oye nada, tiene buen aislamiento. La habitación bien, una cama bien grande (king size), y mucho espacio, aunque se le notan los años, pero está razonablemente limpio. Es lo que le pedimos a los hoteles en este viaje, limpio y poco más, el resto da igual.


Pues nada, cerramos ya el chiringuito porque estamos que nos caemos. Son ahora mismo las 7 de la mañana hora española, es decir, llevamos 24 horas en danza entre pitos y flautas, y en el avión apenas hemos dormido (intencionadamente, para adaptarnos a los horarios).


Mañana más y con muchas cosas más que contar seguro, porque recogemos el coche, nos vamos a Santa Bárbara y dormiremos ya a medio camino de San Francisco (a ver Los Angeles volveremos al final del viaje).


Telmo, Luisa, camarón y percebe estás listos para conquistar America!!!.


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