domingo, 31 de julio de 2011

Viaje Costa Oeste EEUU: 30 de Julio: Telmo y Luisa en.... La fuga de Alcatraz


Hoy el madrugón ha sido considerable, y las agujetas al levantarse tambien, pero podemos decir que hemos dejado San Francisco peinao, asi que intantaremos decansar bien porque mañana se impone un día interesante rumbo Yosemite National Park.


Hoy es el primer día que no hemos usado el BART y hemos bajado en coche a la ciudad, con un par. Este conductor no conoce al miedo. Al ser sábado y debido a la hora temprana no hubo mucha emoción y llegamos al centro en un pispas. Para ello atravesamos el Bay Bridge. Para facilitar la circulación en este puente se crearon un par de pisitos. Uno para cada sentido. Asi que en esta ocasión nos tocó circular por el piso de arriba. No es lo mismo que cruzar el Golden gate, pero mola, además este es mas largo.


Llegamos a destino y aparcamos el coche un un parking mu molón que habíamos identificado en nuestro paseo de ayer. Por el módico precio de 10 pavitos, teníamos derecho a parking todo el día y al ladito del muelle de donde salía nuestro ferry a Alcatraz. Pensábamos que salíamos con mucho tiempo, pero al final, entre pitos y flautas, digamos que nos sobraron 15 minutitos de ná antes de que saliera nustro barco.


A las 9:30 estábamos ya en nuestro barquito y 20 minutos más tarde llegamos a Alcatraz. La visita realmente merece mucho la pena. Nuestra entrada contemplaba un video de unos 15 minutos a modo de introducción, que se proyectaba en uno de los edificios del complejo hotelero y una audioguía para recorrer el resort, en castellano, que te metía de lleno en todas la situaciones que se habían vivido.


Pasamos por:

Habitaciones de luxe: 1,5 x1 m, cagaero, catre y dos estantes.

Habitaciones estandar: 1,5 x 1m, cagaero, catre, insonorizadas y pocas vistas

Habitaciones "ofertón última oportunidad": 1,5 x 1m, cagaero, insonorizadas y sin un triste ventanuco ni bombilla. (Esta última no nos acabó de gustar, está claro que lo barato sale caro).


Recorrimos el patio de recreo, donde Al Capone jugaba al parchís, el salón comedor, donde se echaban unas risas, y los pasillos y oficinas de los trabajadores mientras nos contaban las historias de las diferentes fugas que se habían gestado entre los barrotes.


Nos entretuvimos tanto, que al final casi tuvimos que correr para llegar a tiempo a coger el ferry que nos llevaría a la segunda parte de la excursión, Angel Island. Esta segunda isla no tiene mucha miga, pero para ser honestos no nos quedó más remedio que hacerlo porque el billete combinado era la unica opcion de compra que quedaba cuando cogimos las entradas. Te dan una vuelta en una especie de trenecito, mientras te cuentan historietas de la isla, y luego tiempo libre para comer tranquilamente al solecito. De nuevo, vuelta a coger el ferry y atracamos en San Francisco a eso de las 3pm.


Habíamos decidido que el turismo de por la tarde iba a ser en coche, porque queríamos ir a un par de sitios que estaban algo alejados y además estábamos cansados. Así que nos hicimos una rutica a modo "autobús de turistas que pasa por los sitios más emblemáticos de la ciudad" y visitamos los barrios de Mission y Castro. Mission conocido por los murales pintados por las calles y Castro por ser el barrio gay.


Tras las fotos de rigor desde la ventanilla, subimos hasta Twin Peaks, donde hay una vista general de toda la ciudad, excepto el maldito punete Golden Gate, que para variar estaba parcialmente cubierto por la niebla de la bahía. Después de hacer el chorra un rato y pasar frío con la ventolera que había decidimos recoger bártulos y despedirnos de la ciudad.


De vuelta a Berkeley, atravesando de nuevo el Bay Bridge esta vez por el pisito de abajo, dimos un paseo por el campus de la famosa Universidad. Muy impresionante, como en las pelis. Si las universidades de España fueran así, a lo mejor todavía estábamos estudiando. En ese momento nos dimos cuenta que percebe ha perdido su caparazón, lo que ha causado un gran disgusto a su dueña. Con lo abrigadito que estaba con su fundica, y ahora en bolas tol día. Cachis!


Para finalizar y quitarnos el disgusto, decidimos darnos el último homenaje y comer algo decente. Nunca pensamos que ibamos a piar tanto por una sopita o algo que no fuera cualquier tipo de comida metido entre dos cachos de pan o pizza. Apareció un sitio elegantoso que por estos lares suele ser equivalente a comer con cubiertos. Así que nos tiramos en plancha como si nunca hubiéramos visto uno. Las descripciones de los platos en inglés ocupaban lo menos 4 líneas pero básicamente lo que comimos fue: filete plancha con verduritas varias de acompañamiento y atún plancha sobre camita de maíz y champis. Nos supo a gloria. Pedimos hasta postre... Y no nos decepcionó, una especie de mus de chocolate congelado con frutos rojos. Riquísimo, Dani hasta se aventuró a comerse un fruto rojo, increíble.


Nuestro objetivo ahora es decansar y preparar nuestra ruta de mañana. Abandonaremos nuestro hotel maravilloso para volver a la cruda realidad de los moteles de carretera. No sabemos cómo andaremos de wifi por esos lares. Daremos señales tan pronto como podamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario