sábado, 30 de julio de 2011

Viaje Costa Oeste EEUU: 29 de Julio: Telmo y Luisa en.... La bar-ba-co-a


Sí amigos, barbacoa es lo que tenemos en la cara ahora mismo, que luego nos partimos la caja con los guiris en Torremolinos, y cualquiera que nos viera hoy nos confundía con uno de ellos. Parece que venimos de esquiar, llevamos las gafas tatuadas. Lamentable. Y es que el viento es muy engañoso, estás tan fresquito y no te das cuenta...


Hoy era el día "deportivo" de San Francisco. La idea era coger unas bicis, y a dar una vueltecita por el Golden Gate y demás fauna. Así que con esas bajamos, directos para allá. Bueno, directos es un decir, porque antes hubo que hacer un avituallamiento como corresponde a una etapa ciclista del Tour de Francia en los Alpes suizos, esto es: para Pantani unos huevos revueltos con patatas y un bollo de la casa, y para Induráin un revuelto de huevos con salchichas, queso, pimiento y algún que otro objeto no identificado, con patatas de acompañamiento. Induráin no quiso bollo porque está a dieta. Todo esto regado con sendos capuccinos. Dejamos a su imaginación saber quién es Pantani y quién Induráin.


A estas alturas, tenemos el nivel de colesterol en sangre como la M-30 en hora punta, no es de extrañar que Induráin anuncie Danacol en la tele.


Al grano: decíamos que bajamos directamente para allá, y efectivamente, en la parada de Embarcadero (así, en castellano) que nos bajamos. Admiramos el Ferry Building (muy majo), el Bay Bridge (otra vez) y cuando nos íbamos a coger el Street Car línea F, resulta que aquello parecía Benidorm en Agosto, así que nos fuimos caminando que tampoco era tanto. De paso, hemos averiguado que mañana podemos bajar en coche y dejarlo en uno de los muelles, así nos ahorramos un día de BART (el parking es más barato), y después ya tenemos el coche a mano para ir a ver vistas por ahí.


Bueno, por fin a eso de la 1 llegamos a las bicicletas (estrés lo justo). Cogimos un par de bicicletas majas (como viene siendo la tónica en nuestros viajes, son aproximadamente 7 veces mejores que las nuestras -frenos de disco, suspensión delantera de las buenas...-), y a pedalear que se ha dicho.


La idea era salir de Fisherman's Wharf, y bordear toda la costa pasando por Marina y Presidio hasta el Golden Gate, luego cruzar el puente hasta Sausalito. Luego, casi todo el mundo coge un ferry para volver al punto de partida, pero como nosotros lo vamos a coger mañana para ir a Alcatraz, y somos unos machotes, pues volvemos pedaleando. Unos 25 kms.


Total, que nos ponemos a pedalear, y la primera sorpresa de la jornada se produce en el primer puerto, de tercera categoría (escasa), donde Induráin, con su característico estilo sentado y monótono, dejó atrás a Pantani, que no paraba de soltar improperios mientras echaba los higadillos. Una vez coronado el puerto, un caballeroso Induráin esperó gentilmente a Pantani, que ni en la cima abandonó los juramentos, y farfullaba algo de echar el desayuno (con lo rico que estaba) y un bajón de azúcar (ya, claro, con 5 azucarillos que llevaba el capuccino). La mala vida...


En el descenso, Pantani lideró el grupeto, e Induráin por su mala aerodinámica se quedaba ligeramente rezagado (había un viento considerable, y está claro que el rozamiento es MUCHO mayor), pero al llegar de nuevo al llano Pantani ponía pie a tierra y exigía que le llevaran el avituallamiento, que le había vuelto a bajar el azúcar otra vez. Allá que va Induráin, con tal de tener un rival con quien medirse, a un puesto a buscar una botella de agua, una chocolatina, y unas galletas. Ya no se hacen escaladores como los de antes. Menuda pájara.


Una vez Pantani tenía el azúcar a 300 por lo menos, ya se pudo seguir, pero con la carrera neutralizada ("si hay otra subida, yo me bajo", musitaba Pantani). De todas formas, no hizo falta, las galletas y el chocolate hicieron su función y pudo coronar sin problemas.


Entre medias, muchas paradas para hacer fotos, con todas las tomas imaginables del puentecito en cuestión. Es majo, todo hay que decirlo. Para pasar el puente en sí, hay una zona común de peatones y bicis (tanto de ida como de vuelta), un pelín estrecha para la cantidad de gente que hay, así que algún cruce era un pelín emocionante. Y todo esto, acompañado de un aire tremendo, que alguna vez parecía que te iba a tirar de la bici. No sabemos cómo de largo es el puente, pero a nosotros se nos hizo eterno. A todo esto, las vistas eran espectaculares, pena de las nubes que están permanentemente pegadas al puente, es curioso el microclima que hay sobre el chisme este.


Cuando por fin terminamos el puente, y ante la amenaza de otra bajada de azúcar de Pantani, por no mencionar que teníamos el culo como un mandril, decidimos no llegar a Sausalito. Además, eran ya las 4 de la tarde, y cuando dejáramos las bicis todavía había cosas que ver, así que vuelta a pasar el puente.


El camino de vuelta ya fue mucho más directo, sin apenas paradas, y con el viento a favor. Entre medias, Pantani descubrió una cosa que se llama cambio de marchas en la bicicleta, y subió sensiblemente menos fatigado el puerto donde antes había mostrado síntomas de debilidad. Animalico.


Dejamos las bicis, nos subimos en el autobús, y llegamos como quien no quiere la cosa al inicio de la línea de tranvía California, que básicamente se recorre el centro de San Francisco colina arriba, colina abajo de oeste a este, y nos la íbamos a hacer completa. Y además pillamos sitio preferente sentaditos en primera fila y con vistas. Ole. Además, el conductor (es un decir, porque no hay curvas) nos estuvo dando una clase magistral de cómo se manejan las palanquitas para que no nos despeñemos cuesta abajo. Muy interesante.


El final de la línea nos dejó en el purito centro, así que nos recorrimos Market St hasta Powell St, que a estas horas ya tiene poco ambiente. Como el hambre apretaba (nuestra comida del día había sido la chocolatina de Pantani), nos metimos en un Jack in the Box (hamburguesería) a joder toda la dieta del día. Cachislamar.


Un día intenso, sin duda. Por eso, cada vez vemos con mejores ojos lo de andar mañana en coche. Pantani afirma tener rotura de fibras musculares en los cuádriceps, Induráin lo que necesita es una bolsa de hielo para el culo, parece mentira, con lo acolchadito que lo tiene.

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