viernes, 29 de julio de 2011

Viaje Costa Oeste EEUU: 28 de Julio: Telmo y Luisa en....Japón, mia que está lejos Japón

Pues pa estar tan lejos, tol día rodeados de Japón que hemos estao. Y si no, seguid leyendo y lo comprobaréis.


Hoy nos hemos levantado de buena mañanita. Nos hemos planteado cumplir unos ciertos horarios que pensamos son los más acertados para estos días de turismo activo. Levantarnos pronto por la mañana y llegar al hotel a buena hora, cenaditos y todo para acostarnos como los abueletes y descansar correctamente, durmiendo lo que nuestros cuerpos se merecen. Así que como niños obedientes hemos salido de buena mañana, despues de haber hablado con nuestras respectivas familias y hemos buscado un sitio diferente al de ayer para desayunar. Por aquello de probar. En la guía recomendaban un bistró francés cerquita del hotel, al parecer famoso por sus desyunos asi que decidimos probar suerte. Y sí señores, hemos comprobado por qué es famoso. El desayuno de los campeones hemos hecho, y sin cola cao. Unos huevos no se qué con tomate no se cuantos, tostadas de centeno y queso no sé qué. Y unas tortitas con mermelada de frambuesa y caramelo, regados con sendos cafés ricos, ricos. Dividimos en dos partes cada plato religiosamente y a mitad de camino los hemos intercambiado. Y sí señor, todo muy rico.


Con los estomágos ya en su sitio, nos hemos puesto ya en ruta hacia la parada del BART para ir al centro de San Francisco. Y ha sido en ese momento cuando nos hemos dado cuenta del look que lucía hoy nuestra querida Ana. Hay que decir que sigue sin peine, por lo que los pelos los seguimos manteniendo en "formato random", como Dios les dio a entender. Hoy se nos ha puesto unos pantalones negros más o menos estrechos, que provocaba que resaltaran sus piecitos calzados con unas deportivas oscuras. La cazadora de color negro también y de carácter suelto, acentúaba sus piernitas de pichón, así que definitivamente y sin temor a equivocarnos, estábamos ante la versión mini de Mario Vaquerizo (el marido de la popular Alaska). No le han pedido un par de autógrafos de milagro. Creemos que porque al mirar a Dani, se descolocaban un poquito, ya que dista bastante de la artista mencionada, pero le ponemos una peluca y Dani, y ya está el lío armao.


Tras cachondearnos un poco de la pintica de la muchacha, bajamos al metro decididos y con el papel aprendido para evitar al "gorrilla". Pero ná, no hizo falta, hoy no había "gorrilla". A ver si lo de su madre era verdad y está el pobre de funeral?.

Llegamos a"Embarcadero", digamos que la primera estación de SF pasando el puente y nos cogimos un bus que nos llevaría hasta el Golden Gate Park. Pero antes de llegar a destino había que hacer una par de paradillas. La primera en las llamadas "Painted ladies", unas casas victorianas en la plaza Alamo Square, conocidas por ser la cabecera de la famosa serie "Padres forzosos". Y sí, cuando veáis las fotos lo recordareis. La misma estampa inmortalizamos. Tras hacer trabajar a Camarón y a Percebe seguimos rumbo en hasta la segunda parada. La esquina de la calle Haight con Asbury. Famoso por ser el barrio donde se refugiaron los hippies de los años 70 y donde quedan bastantes vestigios de la época. Nos recordaba mucho al ambiente de Candem o Portobello Road de Londres. Muy underground y "paz para todos".


Y ya llegamos al Golden Gate Park. Este es un señor parque. Digamos que como Central Park de New York pero más grande aún. Imposible recorrerlo entero hoy a pata, hay hasta búfalos en una parte. Así que nosotros reducimos nuestra visita a caminar un poco por los caminos llenos de vegetación y ver varios enclaves importantes. Subimos a la torre del Museo de Young, donde había unas vistas increíbles y entramos en el Japanese Tea Garden. Un pequeño jardín repleto de bonsais y de ambiente Zen. Nuestro querido Felipe González hubiera disfrutado aquí.


Visto esto decidimos dar por finiquitada nuestra visita al parque, no sin antes hacer una parada para reponer fuerzas. Y qué mejor que un perrito de esos de carrito?. Modelo Jumbo, de salchicha gorda. Qué ricos están, madre.


Subimos a otro autobús que nos llevó al Financial District. Ibamos dispuestos a entrar en el Bank of America (el edificio más alto de San Francisco), a ver si colaba subir al ultimo piso y ver las vistas. Por dos veces lo intentamos, entrando por distintos sitios, y en ambos nos echaron el alto. Claro, si es que no se puede ir de Mario Vaquerizo en semejante lugar, que estamos en el mismisimo Banco de America, por Dios. Asi que nada, les dijimos que ellos se lo perdían, y como consuelo, nos fuimos a comprar un peine en un garito que había en frente. El Finacial Distric está bien, pero la verdad es que después de haber visto New York, como que nos resulta algo descafeinado. Así que nos fuimos al siguiente punto de nuestra visita, China Town.


Este China Town es tipo el de New York, aunque sin tiendas de falsificaciones, que sepamos o que estuvieran a la vista. Nos recorrimos sus calles, algunas de ellas famosas por haberse rodado escenas de Karate Kid o de Indiana Jones, y entrando en las tiendas, bastante curiosas y con mil horteradas.


Visto esto, decidimos acabar el día con la comunidad asiática y dando un giro no demasiado radical, acabamos en JapanTown. No tiene nada que ver con el barrio de los vecinos, pero tiene un centro comercial bastante espectacular dedicado exclusivamente a cosas japonesas. Y como que no quiere la cosa, con tanto restaurante por alrededor, nos entró el hambre. Además hay que decir que aquí la comida sí que entra por los ojos. Y por qué? Pues porque los restaurantes tienen escaparates!!! Si señores, pequeñas maquetas de sus platos están de exposición con sus nombres, para que te hagas a la idea del aspecto que tiene el plato que puedes llegar a pedirte. Digamos que es una versión de la típica fotografía de ración de patatas bravas y bocata de calamares de cualquier bar español, solo que más currao. Y tan currao, como que entramos en uno de ellos. Ana se pidió unos noodles calientes (sobu se llaman) acompañados de tempura de verdura y gambas y Dani se pidió un plato cuyo nombre no recordamos que llevaba su bol de arroz, su sopa, su tempura de verduras, su ensalada y una especie de brochetas de pollo. Estaba todo muy rico, pese a que los noodles de Ana no eran como esperábamos (y eso que habíamos visto las maquetas). Estaban nadando en una especie de caldo, pero bueno, no importó, sabían ricos. El problema era comerse todo eso con palillos. Porque aquí los cubiertos no se estilan. Dígannos ustedes cómo se pescan unos noodles en un campano de caldo con unos palillos. Si ya Ana es lenta de por sí.....Pues nada, a lo guarro. Se caza lo que se puede con el palillo y a sober pa'arriba.


Y eso es todo, cenaos a lo japonés, nos cogimos nuestros buses, metros y demás y de vuelta al hotel. Un día más...


Hasta mañana amiguitos!!!

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