Después de un merecido descanso, nos levantamos con la intención de descubrir los secretos de Hollywood, y de paso de ver si nos encontrábamos con nuestros amiguitos Pe y Antonio. Así que lo primero que hicimos un vez desayunaditos en el hotel, fue dirigirnos al famoso "Paseo de la Fama".
Aparcamos cómodamente en pleno paseo de la fama, en un parking público, al ladito mismo del Teatro Kodak, donde se entregan los Oscar. Hay que decir que los precios de los parkings aquí dan la risa, sobre todo si vienes con el baremo madrileño. Te suelen regalar las dos primeras horas, y el máximo que te cobran por tener el coche todo el día atravesado suele ser de 9 ó 10 dólares, unos 6 ó 7 euros. Eso es más o menos lo que te cobran mientras tomas un café a toda leche en metro Sevilla en Madrid. Ya nos pasó lo mismo en San Francisco, pese a que nos decían que era muy caro, los precios en realidad son muy baratos para un madrileño, así que amiguitos habitantes de Madrid, no tengáis miedo a meter el coche hasta la cocina. La circulacoión, que también dicen que es horrorosa en Los Angeles y San Francisco, no es ni mucho meos peor que cualquier hora punta en Madrid, y aquí los taxistas son mucho más educados.
El teatro Kodak no parece el mismo sin la alfombra roja ni la estatuílla gigante del tío Oscar que ponen en la tele. Está metido en un centro comercial, y parece eso, un centro comercial. Se sabe que es el teatro en cuestión, porque están inscritas las películas ganadoras del Oscar desde el año 1950 por lo menos, y hay hueco hasta el 2071, que hayamos visto. Bueno, también se diferencia por el elenco de personajes que hay en la puerta dispuestos a hacerse una foto contigo por un dólar. Desde Michael Jackson, a Lady Gaga, pasando por Bob Esponja y Mickey Mouse. Aunque también como no tienen mucho éxito, se acaban haciendo fotos entre ellos. Hemos visto a Superman haciéndole una foto a CatWoman. Desde este centro comercial hay un mirador donde se ve perfectamente el letrerito de Hollywood. Por supuesto, un par de foticos cayeron. Un poco más arriba está el teatro chino, donde se empezaron a hacer las famosas huellas de maos y pies de los artistas. No lo pudimos ver bien porque estaban preparándolo para una premier. Dimos un paseo por el paseo de las estrellas. Está petado de nombres, aunque la mitad ni los conocemos. Vimos a nuestro amigo Antonio, que por cierto, está muy bien situado, ahora de Pe ni rastro.
Aquí hay rodajes por todas partes. Precisamente donde dejamos el coche estaban rodando un spot publicitario, no sabemos de qué. De hecho, creemos que nos metimos en medio sin querer. Habrá que abrir bien los ojos si llega a emitirse en España, a ver si vamos a estar por ahí y tenemos que pedir derechos de imagen.
Visto el paseo de la fama, nos fuimos a Rodeo Drive. Aquí podemos decir que Ana revivió cada momento de la película Pretty Woman, ya que hasta le salían algunos diálogos. Estaba loca por mascar un chicle y escupirlo en medio de la calle al igual que hacía Julia Roberts antes de entrar en una tienda junto a su querido Richard Gere. Digamos que no falló la falta de chicle, falló Richard. Recorrimos la calle hasta el hotel donde se alojaban los protagonistas de la película. Aquí salimos de nuevo en una grabación de un spot creemos. Dos supermodelos hombres paseando con ropa de marca y haciendo como que veían escaparates y se cruzaban con chusma y gente normal como nosotros. Por si acaso, nos hicimos los naturales, como si paseáramos por allí, día sí y día también. Hicimos unas 400 fotos y no compramos nada porque no nos gustaba nada la atención que nos proporcionaban las estiradas de las tiendas. Suponemos que mini- Mario Maquerizo y maxi-Alaska, no están a su nivel.
Visto el momento peli, nos fuimos a vivir el momento inmobiliario. Es decir, nos fuimos a cotillear casas de famosos en Beverly Hills. La guía traía una pequeña ruta, que nos llevó por delante de la que se supone es la casa de Paris Hilton (lo que se ve, muy modesto, por cierto), Leonardo di Caprio de lejos (por si salía a darnos algún mamporro), Madonna (unas verjas preciosas) y cuando nos acercábamos a la de Tom Cruise y su querida esposa, observamos que un coche que venía de frente conducido por un armario empotrado nos mira un poco raro. Dani se da cuenta que lleva un pinganillo en la oreja como los de los porteros de discoteca. Justo cuando pasa a nuestro lado, el coche hace un giro en redondo y nos empieza a seguir. Nos hicimos caquita. Así que decidimos que era buen momento para poner fin a nuestro momento cotilleo inmobiliario. Cuando conseguimos despitar al segurata por las calles de Beverly Hills (escena de ficción, no intenten hacer esto en su casa con sus coches), decidimos ir a ver otras estrellas, esta vez de verdad.
Subimos hasta el observatorio Griffith. Hay unas bonitas vistas de toda la ciudad, aunque no pudimos ver mucho por la bruma. El propio observatorio está muy bien y es entretenido. Tienen a expertos que te enseñan la Luna con los telescopios gigantes de los que disponen. La cola para el super-telescopio era muy larga, así que nos fuimos a otro más pequeño, pero con el que pudimos ver la Luna igual de bien.
Con esto pusimos fin a nuestro día de Hollywood y Beverly Hills. Al día siguiente nos esperaba un día entretenido en los estudios Universal.
Los estudios Universal es un parque temático, que más que atracciones tipo montaña rusa, está muy centrado en las películas, efectos visuales, rodajes y sets de decorado. Es decir, un poco como ver el cine por dentro. La verdad es que es muy curioso de ver, sobre todo porque te das cuenta la gran mentira que es el cine.
Lo primero que hicimos fue un tour por los decorados y sets de rodaje de películas famosas como Parque Jurásico, Tiburón, Terremoto, Psicosis e incluso pasamos por delante del set de rodaje de Mujeres Desesperadas, donde tuvimos que pasar en silencio porque estaban rodando. Nos enseñaron decorados de calles de New York y Londres, que se pueden transformar en lo que el director quiera. También pasamos por un pueblo mexicano, donde nos simularon una avalancha de agua, otro set donde simularon una explosión de coches y un montaje muy chulo en 3D donde KingKong luchaba contra los dinosaurios mientras movían nuestra vagoneta y nos escupían. Parecía que te iban a atacar en cualquier momento. Genial.
Tras el tour vimos otros shows, como un macromontaje con agua y explosiones y especialistas que se tiraban desde lo alto de torres al igual que en la película WaterWorld. Otro donde nos enseñaban cómo se hacían efectos especiales. Otro donde nos enseñaban "animales actores" con un orangután muy gracioso...Un par de montañas rusas, una de ellas muy curiosa, porque más que montaña rusa era un efecto visual en sí, pero que te provocaba las mismas sensaciones.
En fin, un día interesante y divertido, para verlo, más que para contarlo.
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