sábado, 6 de agosto de 2011

Viaje Costa Oeste EEUU: 5 de Agosto: Telmo y Luisa en.... Una de vaqueros

Hoy nos hemos pegado un madrugón considerable, por lo menos comparado con los otros dos días. Había que hacer el check-out a las 11 de la mañana y primero teníamos que pasar a rapiñar el buffet, nuestra última oportunidad de comer algo diferente a algo que no sea carne entre dos cachos de pan. Además, las maquinitas nos habían tenido entretenidos la noche anterior y nos habíamos acostado muy tarde. Seguimos pensando que volveremos a la misma habitación y a jugar a las máquinas de 1 céntimo. Señores, hemos despertado a la bestia.


Hicimos el check-out y mientras esperábamos que nos trajeran el coche, debatíamos cuánta propina habría que dejarle al chaval. Así que ya nos veíais intentando descubrir en la distancia los billetes que tenía la gente en la mano y que estaba esperando a recibir su coche. Al final nos copiamos del que estaba al lado, que tenía pinta de ser un señor bastante respetable y le encasquetamos dos míseros dólares. A lo mejor, el paisano más que respetable era un rata, pero nosotros seguimos aquella frase de "allá donde fueres, haz lo que vieres".


Finiquitado el tema propina, de nuevo a nuestro carromato que llevábamos dos dias sin tocar y nos pusimos rumbo a Williams, ya en el estado de Arizona y que nos dejaría a unas 50 millas del Gran Cañón. Como siempre, no habíamos conseguido alojamiento dentro del parque, así que nos alojaremos en este pueblo que forma parte de la Ruta 66. Parece que esta vez, aunque sean 50 millas, sí que nos hemos documentado mejor y creemos que es una buena opción. No hay mucho más alrededor de la entrada a la parte Sur del Cañón, que es la que vamos a ver. Además parece que la carretera es bastante mejor. Mañana lo comprobaremos. Esperemos no haberla cagado de nuevo.


Como la distancia no era muy larga y no nos iba a dar tiempo a ir y volver al cañón aunque fuera un ratin, nos lo tomamos con calma y paramos en la presa Hoover, que corta el río Colorado, ya que nos pillaba de camino y está a unos 30 km de Las Vegas. Allí que nos metimos e hicimos la turistada. Nos vimos un documental sobre su construcción, una especie de museo con explicaciones y una ruta guiada por el interior de la presa, turbinas y generadores. Esta presa fue construida en 1935 y era la presa más grande de su tiempo, sigue impresionando a pesar de los años y funcionando desde entonces. Interesante. Hemos aprendido mucho sobre la contrsucción de las presas, algo que sin duda será de mucha utilidad en nuestra vida. El saber no ocupa lugar.


Ya no hubo más que una pequeña parada para comer y a eso de las 6 y pico estábamos en Williams. Y menuda sorpresa que nos ha dado el pueblico. Aquí se pronuncia el "yiiiihaaaa" en cada esquina. Habrá algo de mentirijilla por aquello del turismo, pero aquí la gente va con el sombrero de cowboy, la camisa de cuadros, camioneta destartalada y música country en el coche.

Este pueblo, al ser camino de ruta 66 y puerta al Gran Cañón está muy transitado, con muchos hoteles de carretera, tiendas de regalitos y souvenirs y restaurantes con las barbacoas haciendo costillitas en la calle y a un cowboy cantando country animando el cotarro.


El hotel es un encanto también. A pesar de venir del lujo, somos culos de buen asiento y nos adaptamos rápidamente al entorno. Estamos en el "Grand Canyon Hotel". Una casa de 1891, que supone ser el hotel más antiguo de todo el norte de Arizona y donde se han alojado personajes como el Rey de Siam o los multimillonarios Vanderbilt allá por principios del siglo pasado. Nada más llegar nos preguntaron de dónde eramos, y no por cumplir, sino porque tienen banderitas de todos los países, y entonces en el mostrador, colocan las banderas de las nacionalidades de las personas que están alojadas esa noche. Aquí hoy hay chinos, brasileños, tailandeses, franceses, italianos y unos cuantos más que no hemos podido retener. Lo segundo que nos dice es que según la tarifa y tipo de habitación reservada, hay disponibles 5 ó 6 habitaciones. Nos apunta los números en un papel, y nos dice que subamos a verlas para que elijamos la que más nos guste, que están las puertas abiertas. Pues nada, allá que vamos. Al final cogimos una que es bastante amplia y con mucho encanto con temática holandesa (cada habitación tiene su temática, pero todo en el estilo antiguo). Lo unico malo es que no tiene mucha luz, pero al comprobar que las que daban más a la zona iluminada de la casa no tiene persianas ni cortinas opacas, decidimos que la holandesa era nuestra elección.


Una vez instalados nos fuimos al final del pueblo (unos 50 metros) porque había una performance, según nos dijeron. Así que allí en medio de la carretera, se pusieron dos carretas de caballos para cortar el tráfico y allí la gente hizo un círculo para presenciar una representación teatral con una historia del oeste americano y unos cuantos tiros, en versión humor, claro. Los actores eran 5. Había 3 vaqueros, un narrador vestido tambien de vaquero y una mujer vestida del oeste de la epoca. Todos bien talluditos, el unico que bajaba la media era el narrador, y tenía un aire al rubio de la película "Dos tontos muy tontos". El resto no bajaba de los 60. No sabemos si del pueblo o no, pero muy graciosos.


Acabada la actuación, nos dimos un garbeo por el pueblo y las tienditas y ya hemos fichado un sitio para desayunar y otro para cenar mañana. Como estaremos famélicos de caminar por el Gran Cañón, mañana caerán unas costillicas a la barbacoa. Hoy estamos demasiado cansados, asi que una magadalena gigante y unas oreo que nos hemos comprado en el súper y un par de cafés que tienen en el hotelito para que te sirvas tú mismo de gratis, ha sido nuestra cena. Las Vegas nos ha dejado agotados.


Y nada más, aquí a la sombra de un ventilador de techo como debe ser, nos despedimos hasta mañanita.

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