Adiós, San Francisco, adiós. Siempre estarás en nuestros corazones. Te echaremos de menos, y todas esas cosas tan bonitas que se dicen a veces.
Como ya habíamos anunciado, hoy tocaba emigrar al este, hacia Yosemite National Park. El camino en sí lo teníamos claro, lo que no teníamos tan claro es donde empezaba el parque, donde estaban las cositas que queríamos ver para hacernos una idea del tiempo que teníamos que invertir.
El viaje no parecía largo a priori, porque pensábamos que el parque empezaba en un sitio llamado Big Oak Flat, pero no amiguitos, el parque empieza 30 millas más allá (unos 50 kms), pero además 30 millas de puerto de montaña, con lo que había que andar casi una hora más... hasta la entrada del parque! En ese momento nos dimos cuenta que la habíamos pifiado con el hotel: lo teníamos a 22 millas... de Big Oak Flat, que son 52 millas de la entrada del parque, es decir, una hora y cuarto (recordemos, puerto de montaña) hasta la entrada del parque (sin haber visto ni un arbusto), es decir, LA CAGAMOS.
Después de jurar en arameo un buen rato (tenemos UNA HORA Y CUARTO hasta la entrada del parque ida, y otro tanto vuelta, ojo), y acordarnos de nuestras respectivas familias (con perdón), decidimos que no había más que lamentar y nos pusimos manos a la obra con el parque.
Llegamos a la puerta tras 4 horas de viaje desde San Francisco namenos, nos sacamos un pase anual para los Parques Nacionales de EEUU (son 80 dólares para los dos, pero con esto ya entramos en Death Valley y Gran Cañón también), y nos fuimos directos a un puesto de información. Por el camino Ana había estado empollando lo suyo, pero no conseguía aclararse con las distancias, los caminos, etc (la información en la guía es bastante confusa), así que el joven Ranger (cualquier parecido con Chuck Norris es pura coincidencia) que nos atendió nos hizo ver la luz. Vamos, que confirmamos que la habíamos CAGADO con mayúsculas, porque aunque el valle estaba a "sólo" tres cuartos de hora más (eso ya son 2 horas desde el hotel, OJO), Mariposa Grove, donde queremos ir a ver sequoias gigantes mañana, está a 2 horas de allí, vamos, que desde el hotel tenemos 3 horitas mínimo. Pa cagarse.
En fin pilarín, con la información bajo el brazo, mezcla abrumados y animados, nos proponemos ver una serie de cositas del valle, que es lo que más cerca nos queda, para así mañana hacer los trayectos más largos. Nos acercamos a una cascada preciosa, Bridalveil Fall, vimos el bloque de granito El Capitán de cerquita, el Half Dome (el otro pico de granito) de lejos, y estuvimos cerquita de las Yosemite Falls, las otras cascadas, más grandes aún. De lo poco que hemos visto hoy (por no hablar del camino dentro del parque, con miles de paradas a la ribera del río Merced), la cosa no se puede describir de otro modo que IMPRESIONANTE. Es increíble ver lo enorme del valle, las masas de granito... creemos que por muchas fotos que hagamos, ninguna hará justicia a lo que hemos visto.
La cosa ya tenía otro color. Como si mañana nos tenemos que hacer 1000 kms. Como será, que hemos estado pensando que nos vamos a llevar hasta los bañadores para darnos un chapuzón... Esa es otra, se acabó el viento y el frío: aunque está todo muy verde, el calor es agobiante, pegajoso, húmedo. Ya no vamos a poner pantalones largos hasta el avión de vuelta.
Decidimos volver al hotel de donde Cristo dio las tres voces (hasta entonces no lo habíamos visto), que para más datos está en la ciudad de Jamestown. Por lo que leyó Ana, parece que es uno de esos pueblos del Oeste americano, nacidos con la fiebre del oro. Pues nada, allá vamos, sólo es hora y media de camino (ahem)...
¿Fiebre del oro? Y tanto! Son 600 habitantes de pueblo, y es como estar en la época del oeste, sólo que en vez de polvo hay asfalto, y en vez de carretas hay coches. ¡Es GENIAL! Ya nos da igual lo lejos que estén las sequoias, vamos a donde haga falta. Buenísimo! Estamos esperando que aparezcan Billy el Niño, el Bueno, el Feo y el Malo a la vuelta de la esquina.
Y el hotel, otro tanto... es un caserón viejo, tipo posada del oeste. Hacemos el check-in, y nos dicen: "A la casa 2". ¿Casa? Pues nada, allá que vamos, dejamos la posada atrás, y justo detrás, una casita de madera, con su cocinita, papel pintado de rayas, estufa negra de carbón... auténtico. Eso sí, con aire acondicionado (porque si no, no hay quien duerma), y Wifi. Lo del Wifi es gracioso, es para todo el pueblo. Es el único Wifi y no tiene clave, háganse una idea.
Como eran las 8 y aquí se recoge muy pronto, nos fuimos a cenar, cómo no, a un Saloon. Pues sí amigos, al The Willow, fundado en 1862, y por el que han pasado el presidente McKinley o el señor Robert E. Lee (y seguro que también el Bueno, el Feo y el Malo). Y la comida...
...Ah, la comida. Supongo que pensaban que veníamos del rancho, de cuidar el ganado, o de un tiroteo, o de cruzar el medio oeste, porque las raciones no eran ni medio normales. Nada más ver los platos empezamos a sudar. Para Ana, un plato (que digo plato, una fuente) de spaghettis especialidad del chef con albóndigas de ternera y salsa de tomate natural (si no había 12 albóndigas entre el medio kilo de spaguettis no había ninguna). Para Dani, un tronco de carnaza de sabe dios cuántos kilos, acompañado de champiñones y verduras varias, ná, medio kilito o así, y de unos cuencos, por si no tenía bastante de salsas, más verduras y una especie de picadillo adobado. A todo esto, cuando pedimos (antes de ver semejantes raciones) nos comentaron que podíamos acompañar con una mini-fondue de queso, y dijimos, pues por qué no?, como veníamos del tiroteo con el Bueno, El Feo y el Malo, nuestros cuerpos se lo merecían. En fin...
El resto de la historia os la podeis imaginar. Las escenas eran dantescas. A Dani le goteaba el sudor para conseguir acabarse su trozo de carne, y Ana suplicaba clemencia cuando no se había comido más que 3 de las 12 albóndigas , por mucho que comiera, ese plato estaba igual de lleno, parecía que alguien le rellenaba el plato desde abajo, no se acababa nunca. Asi que al final hicimos eso tan americano de pedir un taper para llevarte las sobras a casa, y efectivamente antes de pedirlo, la muchacha, muy lista ella, ya nos lo había traído. Ya tenemos la cena para mañana, PARA LOS DOS. Como tenemos cocina en la casita, con frigo y todo, pues genial.
Tras salir rodando del saloon cual bola de paja del oeste americano, dimos un paseo por "la calle" del pueblo. Ida y vuelta, nos llevó aproximadamente 4 minutos. Mañana la recorremos otra vez de día. No nos va a llevar mucho tiempo.
Y eso es todo por hoy. Mañana madrugaremos para aprovechar bien el día. A descansar toca!!!
Hola!! Soy Bea de Lilly. Que sepais que os leo todos los días, y voy tomando apuntes, dentro de nada empezaré con la logística de mi viaje de Sept y vuestros comentarios me vienen de perlas.
ResponderEliminarUna pregunta: Os han pedido el carnet de conducir internacional para alquilar el coche, o con el español de toda la vida basta?
Seguid disfrutando tanto, que yo os seguiré leyendo desde el delicioso fresquito de la oficina ;o)
Muchos besos!!
Bea
Hola Bea, nos alegramos que te sirva para tu viaje. La verdad, es que merece la pena. Lo del carnet a nosotros no nos ha hecho falta. Nos valió con los permisos de España, pero habíamos leído que había a quien se lo habían pedido, por eso al menos uno de nosotros lo llevaba.
ResponderEliminarHoy ha sido un día muuu largo, pero genial. EL parque de Yosemite es impresionante, estamos mu cansados, así que dejamos el diario para mañana que habrá ración doble!. Besitos desde el lejano oeste!!!