Esta mañana nos ha costado un huevo y parte del otro levantarnos. Es lo que tiene trasnochar para ver pingüinos. En vez de ir de copas, te vas de pingüis, y al día siguiente, Paco con las rebajas. Por lo menos no te da resaca. A modo de información, hemos vuelto a repetir vestuario de dormir del día anterior y hemos vuelto a ser capullos de mariposa por un día. Así que con las mismas y los ojos pegados (no sabemos si por las legañas o por los chupiteles de hielo) nos hemos conseguido levantar y como había buena conexión hemos intentado hablar con las familias. Bueno, intentado pero no podido, al menos no con todas, la familia de Ana es un pingo y no pone un huevo en casa, y luego dirán que por qué nos vamos tan lejos de viaje, qué más da, si total nunca están en casa!. Mu preocupaos no estáis eh? ;-)
Durante el desayuno Ana ha estado escuchando el mundo de yupi y las ilusiones de Dani. Ha visto unos autobuses reconvertidos en caravanas y pa qué quieres más. Menuda chapa!!. Este conduce una caravana de 6 metros un mes y ya se ve dando la vuelta al mundo en autobús toda la vida. Su plan, a sus ojos, era perfecto. "Mira Ana, nos compramos un autobús de estos, lo arreglamos y cuando nos jubilemos nos dedicamos a viajar con él. Llamaremos a nuestros vástagos con telepresencias de alta definicióan (lo del skype ya estará muy superado) y les diremos, pos hoy estamos en Finlandia. Y entonces ellos cuando hablen con sus amigos y les pregunten por dónde andan sus padres, contestarán que están por Finlandia por cuarta vez, que han hecho cuchipandi y que se quedan a cenar con Papá Noel". Bueno, un plan perfecto, vamos. Pobrecín. Primer problema: cuando nos jubilemos al paso que vamos, tendremos aproximadamente 80 años,y a partir de ahí el resto viene solo. No veremos más allá de dos metros, como pa conducir, por no hablar de subir y bajar del autobús. Imagínate descargando el depósito de los meaos, pos cada dos días mínimo, porque como Dani para entonces ya andará con la próstata jodía tú verás. Y luego añadir que necesitará tener calefacción central porque la artrosis con el frío se lleva a matar. De todo esto Dani se está dando cuenta ahora mismo, pero por lo menos ha sido muy feliz durante un día con la idea de su autobús.
En fin, sueños aparte pusimos rumbo a los lagos Pukaki y Tekapo. Esta era la primera parada en nuestro viaje antes de que tuviéramos que dar la vuelta escopetados hacia la embajada en Wellington para solucionar el pequeño e insignificante detalle del pasaporte de Dani y su ilegalidad manifiesta. Bueno, más tarde de lo previsto, pero ahí estábamos. Además nos hacía un día genial, despejado, con solazo y sin mucho viento, así que estupendo. La primera parada fue el Lago Pukaki. Lo único que tiene es una caseta de souvenirs al lado del lago, y cómo no, unos baños, CON PAPEL (no hace falta hablar sobre esto otra vez), pero no hacía falta más. El lago precioso, un agua azul turquesa que nos hacía recordar mogollón al agua que habíamos visto en Interlaken, en Suiza este verano. Claro, es agua que viene del deshielo, así que suponemos que el proceso será más o menos el mismo y de ahí ese color. Pero lo mejor no era el lago y su color, lo mejor, eran las vistas que teníamos en frente. Todos los Alpes en todo su esplendor incluído el monte Cook. Es el pico más alto de Australasia y es sagrado para los maoríes (los indígenas del país) que nunca escalan a su cima. Hoy curiosamente hacía honor a su nombre en maorí, Aoraki, que significa "perforador de nubes", porque tenía una nube justo en la puntita, que parecía que la tenía pinchada. Ya podía haber hecho un día tan bueno como hoy cuando ibamos a coger el elicótero. Gamba se puso morada a hacer fotos. De hecho la cosa fue tipo book, en plan ""posa, sonríe, la cámara te quiere, la cámara te quiere", pero es que el escenario lo merecía. Hicimos fotos hasta a la caravana con ese fondo...
Tras el momento artístico nos dirigimos hacia el lago Tekapo, del mismo pelo. Esta vez ya era un pueblo al estilo neozelandés (300 habitantes), pero había bastante turista. Las vistas a los Alpes no eran tan buenas, pero aun así merecía la pena. Lo más destacable era una iglesia pequeñita al borde del lago que sale en muchas postales. Al parecer está petada y reservada para muchas bodas por el entorno en el que está.
Del pueblo, sale una carretera que lleva al Observatorio del monte de St. John. Está a unos 4 kilómetros subiendo una colina y te da unas vistas de 360º de todo el entorno y el valle. Al parecer ahí abajo tambien se rodaron escenas de El Señor de los Anillos (se supone que son los campos de la batalla de Pelenor o algo así). Hemos decidido que nos vamos a ver las 3 pelis otra vez cuando volvamos al hogar. Ya nos vemos, gritando, mira, mira ahí estuvimos... Pues ahí estuvimos, tomando un café en el Café Astro, que está pegado al observatorio. Es una pasada tomarte un café con semejante escenario a tu alrededor.
Aproximadamente 850.000 fotos después pusimos rumbo de nuevo pero ¿a dónde?. Como ibamos bien de tiempo, decidimos tirar hasta Christchurch (nuestra primera noche en Nueva Zelanda la hicimos allí), para así ir ganando terreno y estar más cerca de las siguientes paradas previstas en nuestra ruta. Fueron tres horas de viaje. Entre los trayectos de Suiza y los que nos estamos haciendo aquí, ya casi se nos acaban hasta los temas de los que hablar, así que nos dedicamos a cantar canciones de estas verdes que cantabas cuando ibas al cole y te enorgullecías de los tacos y guarrerías que contenían sus letras. Una regresión al pasado en toda regla. Bueno, en realidad fue regresión para Ana, porque Dani no se sabe ninguna y sólo comentaba, "pero cómo te las puedes seguir sabiendo todas, hace por lo menos 25 años que no las cantas!". Ahí, duro, donde más duele.
Llegados al camping y nos damos cuenta que está petao, menudo ambiente!. Hay un montón de caravanas de la misma compañía que la nuestra de tipo camión, todas iguales, dice Dani que debe de haber un viaje organizado en masa, pero de caravanas y campings. Sí claro, lo típico. Ah, tambien ya sabemos cómo van los japoneses. Duermen en Bed&Breakfast y para moverse tienen alquiladas furgonetas por grupos y con conductor. Bueno, y hasta con un cámara que hace el vídeo oficial del viaje. Son la leche.
Estamos esperando a que acabe la secadora de la colada que POR FIN hemos hecho hoy. Ciertamente hacía falta, bueno Dani dice que a él no, ya sabemos lo buenos que son los hombres racionando la ropa en condiciones extremas. Todavía era capaz de llegar a España con ropa sin usar. No entraremos en detalles. El caso es que cuando la lavadora ha acabado (son de estas como las de las pelis americanas) a pesar de haber puesto lavado en frío, salía una humareda calentita, calentita cuando la hemos abierto. Entre eso, y la secadora de después, no sabemos si la ropa que saldrá será para la señorita Pepis. Veremos.
Mañana a primerísima hora estaremos como un clavo en la oficina de recepción del camping, donde hacen tambien reservas para todo tipo de actividades. El plan para los dos próximos días es complicado por lo variable que es. Es seguro que mañana vamos a ir a Kaikoura y casi seguro hará malo. La duda es si aun con ese tiempo de mielllda mi amol podremos hacer la actividad que queremos: salir con un barco a ver ballenas y delfines. Cuando lleguemos por la mañana nos dirán si se puede hacer o no y en función de eso puede que incluso pasado mañana a primerisisíma hora estemos cogiendo el ferry (ese viejo conocido) a la isla norte.
Sección curiosidades: Y dicen que las campañas de la DGT son agresivas. Lo que estamos viendo aquí a los lados de la carretera es pasarse dos pueblos. "Si no frenas, próxima parada: el cementerio" (con una imagen de un cementerio de fondo). "Drink, drive, DIE" (traducido: bebe, conduce, MUERE). "En este pueblo no hay médico, no hay hospital, sólo cementerio" (con una imagen con un coche de fondo). "No esperes a que (y ponen una imagen de una cruz de lápida) sea la señal para parar". JO-DER. Tambien hay cosas amables, como recordatorios de que tienes que parar cada cierto tiempo y en la zona de la costa este, tienen los "Driver Reviver" (traducido: revividor de conductores o algo así) en el que te invitan a un café gratis en ese área para que pares. Mia tú que miraos.
Bueno, pos mañana más. Ya veremos desde dónde.
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