miércoles, 18 de noviembre de 2009

La batalla de Nueva Zelanda, Día 5: Vacaciones en el mar

El día salió como quien dice hecho una mierda. No paró de llover en toda la noche, eso de ir al baño con chubasquero es una experiencia. Pero mientras llueva cuando dormimos, ni tan mal. Nos levantamos antes de que pusieran las calles, a eso de las 5:45, y a las 6:30 salimos hacia el ferry, porque nos habían dicho en el camping que podía haber atasco (en una ciudad de 160.000 habitantes! Por mucho que sea la capital...). Como Murphy es sabio, día que salimos con tiempo, no había nada de atasco, así que a las 6:45 estábamos como dos gilis en la terminal de ferry. Eeeeen fin.

Pues nada, casi dos horas después, salimos con destino Picton (oooootra vez). Pero este barco no era el mismo que a la ida, era muuuuuucho mejor! Como el de "Vacaciones en el Mar", vamos, sólo que en neozelandés, un poco más pequeño, sin piscina, sin casino... pero por lo demás, amor y lujo, oiga. Kaitaki, se llamaba. El de la ida, el Akaroa, era una chalupilla al lado de éste. Cuando tuvimos que meter la caravana estábamos más perdidos que en el parking del Corte Inglés de Sanchinarro, si tenía varias plantas y todo!

Al más puro estilo Paco Martínez Soria (en versión moderna, es decir, en lugar de la caja con las gallinas, la mochila a la espalda cual colegiales), una vez subidos al barco nos dimos una vuelta por todas las cubiertas, en plan reconocimiento del terreno, y fichamos una cafetería (nos faltaba el café, habíamos desayunado haciendo cola para el ferry, es lo que tiene la autocaravana) y una zona pa sobar. En la zona de cafetería teníamos música en directo, así que entre eso y planificar los próximos días estuvimos entretenidos un par de horas. La que quedaba la pasamos durmiendo en la zona de asientos reclinables (qué gran idea, con más sitio y reclinación que en nuestros aviones de venida). Casi mejor dormir, porque el rato que estuvimos despiertos se nos movía todo, teníamos fichadas las bolsas antimareo por si las moscas, al final no hizo falta.

Llegamos a Picton, el día seguía nublado pero al menos había dejado de llover. Así que recogimos nuestra chocita del Parking del Corte Inglés y nos dirigimos hacia Havelock cogiendo una carreterita por la costa llamada "Queen Charlotte Drive", que nos dejó unas vistas de alucine de todo esa zona llena de fiordos (Malborough). Aparte de las vistas al mar, la vegetación que nos rodeaba era como si estuvieramos en Vietnam, en la peli de Apocalipsis Now, nos pareció ver a Marlon Brando y todo por allí pululando...Unas cuantas curvitas y paellitas que estarían mucho mejor si no llevarábamos un amago de camión de 6 metros de largo que se bambolea como una noria, casi tenemos que ir a buscar los cubiertos a una cuneta, pero merece la pena. Además, el día empezó a abrirse y salió el sol, yupiiii!!!.

Tras un par de paradas por el camino para que Chirla y Gamba hicieran su trabajo, porque las vistas lo merecían, llegamos a Havelock, más concretamente al Mussels Pot. Un sitio auténtico donde nos metimos entre pecho y espalda unos mejillones de labios verdes. Qué peazo bichos!!!, una ración al vapor con salsa de vino blanco, perejil y ajo y otra ración al grill con salsa de queso y bacon. En dos palabras: im-presionante. Y de postre un heladito de hokey pokey con frutita y sirope (advertimos al camarero que nada de kiwi, a ver si la vamos a liar). Lo del hokey pokey no tenemos ni pajolera idea de lo que es pero está cojonudo, sabe como a vainilla, pero más rico. Ñam, ñam.

Así que nada, con la panza llena (y tanto, luego hizo falta un almax, qué buen invento), seguimos  camino de Motueka. A todo esto el paisaje había cambiado ya totalmente y de la selva de Apocalipsis Now pasamos a unos pinares espectaculares y luego a unas marismas como en el parque de Doñana. El día cada vez más bueno, un solete y cielo azul preciosos. Además, de camino paramos en el i-Site de Nelson para recoger información de la zona y repostar y nos dicen que los próximos tres días va a hacer un sol que te torras (que no tetorras). Inmejorables noticias.

Pues nada, un poco más adelante, paramos en la Rabbit Island. Una PEAZO de playa (ná que ver con la de San Lorenzo, no digamos ya con la de León, qué vengativos son algunos..) a la que se accede por un desvío de la carretera atravesando un bosque de pinos, coníferas y mimosas a los lados, de postal. Una playa de kilómetros, un par de titis haciendo kitesurf y tres o cuatro pelagatos por ahí repartidos paseando y haciendo fotos, como nosotros.

Seguimos ruta y llegamos al Top 10 de Motueka. La del camping nos contó que estuvo en Valencia hace dos años con la Copa América porque su hijo era parte de la tripulación del Oracle (ahí es nada, y eso que Nueva Zelanda tenía barco propio), qué viajada está la gente, madre mía. Tambien había estado por el norte de España hace muchos años, según ella, antes de que nacieramos, esta no sabe la tacada de años que tiene Ana, jajaja. (No me hace ni p... gracia, que conste, pero me conservo muy bien). Reservada la actividad de mañana, surprise surprise.... Solo deciros que nos llevamos el picnic y bañador jeje..., hicimos la compra y a cenar en nuestra chocita un dia más y a descansar.

Bss y abrazos a todos

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