martes, 17 de noviembre de 2009

La batalla de Nueva Zelanda, Día 4: Volver a empezar

Hoy amanecimos allá en Picton, y sin perder mucho tiempo, nos fuimos a la cola del ferry. Llegamos pronto y estuvimos observando y esperando a que nos dieran el visto bueno para meternos en el ferry. Hay que ver la de cosas que entran en un chisme de esos, es increible, menudos camionacos. Mientras esperábamos se nos acercó un hombre (que debía de trabajar para el  gobierno en temas de medio ambiente) y nos contó, dándonos un folleto informativo y todo, que habia llegado desde Canadá a las costas de la isla sur un alga microscópica llamada Didymo, que al parecer se estaba cargando su ecosistema, y no querían que este alga pasara a la isla norte, así que informaban a todos los que pasaban de sur a norte sobre esto y sobre cómo limpiar botas, ruedas de coches etc... para evitarlo. Es la leche, aquí lo del medio ambiente lo tienen supermetido y cómo lo protegen. Pos ná, despues de flipar un rato con el folleto que nos dió el señor, nos dieron paso y metimos la fragoneta en el ferry. Cerramos y nos subimos para arriba al area de pasajeros de a pie y a la cubierta. Chirla y gamba (nuestras cámaras denominadas así porque no llegan a la  categoría de camarones) hicieron bastantes foticas y tuvimos nuestro momento Titanic en un saliente del barquito que se parecía a la esquinita esa del extremo del todo donde se ponía la Kate Winslet en la peli. Vamos, que hicimos el chorra un rato. En ese momento, habla el capitan o equivalente por el altavoz diciendo no sé qué de una caravana y una matrícula que se parecía sospechosamente a la nuestra. Ostras, qué pasa!!. Nos acercamos a la cabina de mando y nos cuentan que tenemos que bajar porque ha saltado la alarma de la caravana con el triquitraca del barco. Mira que había carteles sobre las alarmas en todo el barco y que habia que desconectarlas!!!. Pero y nosotros qué sabiamos que habia de eso en nuestra chocita!!!. Nada, muy amable el señor nos dijo que la dejaramos abierta para que asi no saltara la alarma. Y así hicimos, pedimos disculpas y para rriba otra vez, pero claro, nuetsro momento Titanic ya lo habían interrumpido. Soplaba un viento de tres pares de pelotas asi que decidimos bajar a la zona cubierta donde habia mesas, sillas, comedor, hasta un cine!!!. Claro, es que son tres horitas de ferry, asi que entretenimiento para todos los gustos. 

Tres horas después, como a las 13:15  llegamos a Wellington. Sacamos la fragoneta y nos pusimos rumbo a un lugar cerca de la embajada y donde se pudiera aparcar. Hasta las 3 no atendian al publico en la embajada asi que dimos una vuelta e hicimos unas fotos para el pasaporte de Dani. Vimos que la bandera de España de la embajada estaba a media asta, y nos preguntamos que habría pasado para que estuviera así. Hicimos unas cuantas apuestas, hasta nos cargamos al rey, pero no, resulta que era otra cosa, que se habia muerto la embajadora de Holanda o algo así. Después de un cafetito con una tarta mu rica, a la hora de apertura al público allí estábamos. Entregamos una ficha que nos piden rellenar, y estuvimos esperando una hora y media a que le tomaran las huellas a Dani. Parece ser que habían cambiado el protocolo hace pocos días... el caso es que nos dijeron que básicamente si no hay nada raro, el pasaporte llegará en alguna de las dos valijas, antes de que nos vayamos. Muy majetes, nos explican que la opción del salvoconducto no es válida en este caso (por los malditos yankis), y que si no llega a tiempo, la opción sería hacerse un pasaporte de emergencia y cambiar el billete para ir por Hong Kong, porque los americanos se hacen los orejas cuando les pides cita para conseguir un visado. Viva la burocracia yanki. Que nos olvidáramos, que disfrutáramos el viaje, y que si no había nada raro, cuando volviéramos a pasar por Wellington (después de nuestro tercer ferry, al final acabaremos sabiendo amarrarlo y tal), recogeremos el pasaporte sin problemas. Llamamos a nuestra amiga Laura, en conferencia Nueva Zelanda – India (en tres días hemos hablado con ella más que en los últimos 3 meses, barato paisa), y al final se queda todo como nos dicen. Puede que les pegue un toque si la cosa se atasca. Y atención: olvidabamos que tenemos enchufe en la comisaría de donde salió el pasaporte defectuoso, ja! Estamos bien jodidos pero no nos faltan influencias, ahí es nada. Fin de la historia (de momento) pues.

Liberados pues, nos pasamos por el i-Site, compramos el billete del ferry para mañana a primera hora (embarcamos a las 7:25 de la mañana, glups), y después de un breve paseíto por Wellington, nos vamos al camping Top10 de la ciudad. Ahora empieza (otra vez) el viaje. Esta es la buena.

Ahora mismo llueve bastante, por primera vez desde que llegamos a Nueva Zelanda, pero para mañana ya dan mejoría y pasado debería hacer bueno. Nuestro objetivo mañana es llegar a Picton y coger la Queen Charlotte Drive hasta Motueka (base para visitar el parque de Abel Tasman), pasando por Havelock para comernos unos mejillones de labios verdes únicos en el mundo y especialidad de la zona, en el Mussels Pot.

Seguiremos informando.

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