Teníamos muchas ganas de la actividad de hoy: nos cogíamos un barquito y a caminar por el parque nacional Abel Tasman. A primera hora nos recogieron en bus en el mismo camping (así que hoy no hemos movido la caravana), y nos llevan a un pueblecito llamado Kaiteriteri. Por el camino el conductor, muy majete, se paraba para explicarnos cosas de los pueblos: que si aquí cultivamos una manzanas, aquí lúpulo, allí cultivábamos tabaco pero ya no, aquí kiwis (en esta parte Ana contenía la respiración)...
Al llegar, nos suben a lo que llaman Aquataxis, y hale, a darnos una vuelta por el parque, por toda la costa del parque nacional de Abel Tasman (el más pequeño de NZ, dicen los jachondos... si son 2 horas y media en barco!). El día salió espectacular (ya nos lo habían dicho el día anterior), y nosotros bien arrimaditos con las mejores vistas en uno de los laterales del barco (y eso que fuimos de los últimos en subir -la gente qué rara que es, que deja los mejores sitios-). Luego lo entendimos. Resulta que el barco va BASTANTE rápido (40 Km/h), y cuando sale un poco fuera de las playas, la cosa se mueve bastante, el agua salta y... ¿a que no sabéis a dónde iba a parar? Sí amiguitos, a nuestra jeta! Media hora de esparcer repelente de mosquitos y cremitas solares a tomar por saco! Pero bueno, las paradas que hacía para explicar cosillas nos daban tregua.
La gente de fue bajando poco a poco, cada uno habíamos elegido una playa de salida y una de destino, y te decían a qué hora te venían a buscar. Según se iba bajando la gente en su playa (nosotros fuimos los últimos que nos bajamos), ya fuimos consiguiendo un sitio un poco más resguardadito. Por el camino vimos una cantidad de focas curiosilla, y bastantes pájaros (a los que les hacemos fotos sin tener ni pajolera idea de lo que son pa Jose Luis, el tío de Ana, esperemos que nos lo agradezca con unas trencitas de Teruel o algo). Las formas de las rocas, el color azul y verde del agua, el amarillo de la arena, y el verde de una especie de semiselva que hay... es lo más parecido al paraíso que hemos visto. Es una pasada.
Pues nada, bajamos y empezamos a hacer la ruta. Eran 7.5 kms entre Bark Bay y Torrent Bay, se supone que el mejor cachito, y para el que calculaban 2.5 horas. No es por tirarnos el pisto, pero nosotros machacamos el registro, parando el crono en menos de 2 horas, y eso que si no hicimos 400 fotos no hicimos ninguna, ja! Chirla y Gamba echaban humo, aunque de hacer siempre las mismas fotos (hay como cuarenta de los helechos gigantes, pero es que nos impresionaba muchoooo). Pasamos por bosque tropical, con vistas a las bahías, pasamos por puentes colgantes (momento tenso, prueba de fuego para el vértigo de Ana, superado con creces -paró a recrearse en el medio y todo!-)...
Al final llegamos a Torrent Bay, una playa muy chula y comimos rodeados de unas gaviotas versión "hemisferio sur", que debían de tener más hambre que los pavos de Manolo, porque no le quitaron ojo al sandwich de Ana. La del sandwich afirmaba en declaraciones posteriores a la prensa que vio pasar toda su vida por delante de sus ojos al imaginar la peli de "Los pájaros" de Hitchcock. Ahí es nada. Si llegan a ser gaviotas de las de Gijón ya no tiene sandwich, éstas es que son muy pánfilas.
Nos recogió el aquataxi, para lo que tuvimos que mojarnos un pelín (qué fría estaba el agua, coj****), para Ana un pelón (un poco más y la perdemos, donde a Dani le llegaba por la rodilla a Ana le llegaba por el culo, más o menos), y de vuelta al camping. Un día estupendo.
Peeeeeeeeero había que relajarse, así que nos pillamos una sesión de jacuzzi GRATIS en el camping, media horita, una ducha, y como nuevos. Hemos ido a cenar luego a un sitio muy chulo en Motueka, que se llama The Gothic, que es una antigua iglesia convertida en restaurante. Hemos pecado en la casa del señor: la gula.
En realidad la que ha pecado es Ana, mayormente. No paró de lanzar salvas y blasfemias varias con la boca llena en toda la cena de lo rico que estaba todo, parecían asomar unas lagrimillas de emoción y todo... según ella, la segunda cosa más parecida al paraíso. Hemos probado la ternera neozelandesa, muy rica, oiga. Y unos postreeeeeeees... arf. Aquí es donde Dani pecó más.
Y ya es tarde amiguitos, así que nos vamos a dormir. Mañana será un día largo, y probablemente no podremos escribir porque estaremos más en el culo del mundo de lo habitual (a ver, será un camping, pero de wifi como que no), así que esperen noticias en días siguientes.
Seguiremos informando!
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